No existe ningún otro elemento en el mundo que goce del prestigio del oro. Durante siglos el oro ha sido admirado porque es una de las pocas materias primas que puede atesorarse físicamente para preservar o incluso aumentar el poder adquisitivo a lo largo del tiempo. Uno se puede plantear guardar fácilmente monedas en una caja fuerte pero lo tendrá algo más complicado si quiere dedicarse a almacenar barriles de petróleo o productos perecederos como granos de trigo. Sus características metalúrgicas únicas han hecho que sea uno de los objetos materiales más anhelados por el ser humano, hasta el punto de haber movilizado a lo largo de la historia a millones de personas para buscarlo. En este artículo descubriremos por qué es tan importante y cuáles son las propiedades así como los principales usos del metal dorado.
- Indestructibilidad: el oro tiene una gran resistencia a la corrosión. Elementos como el oxígeno y el calor no empañan en absoluto su brillo, que puede permanecer inalterado durante miles de años. Es por ello considerado como un metal precioso.
- Ductilidad: hace referencia a la capacidad del metal para deformarse sin romperse, permitiendo obtener hilos muy finos. Con una sola onza se podría crear un hilo de 80 kilómetros de largo.
- Maleabilidad: es muy maleable, lo que quiere decir que puede batirse y extenderse en láminas muy delgadas. Con una onza podría cubrirse una superficie de hasta 30 metros cuadrados.
- Rareza: el oro es uno de los recursos naturales más raros de la Tierra. Tan solo unas 180.000 toneladas han sido extraídas desde que se empezaron a excavar minas auríferas hace ya más de 6.000 años. Para hacernos una idea de lo escaso que es este metal tan preciado, pensemos que en una hora se produce en el mundo más acero que todo el oro que se ha extraído jamás.
Son estas extraordinarias características las que hacen que el oro sea una de las estrellas entre las inversiones en materias primas. Pero antes de comprar, vender o realizar cualquier tipo de operación, es importante conocer los usos fundamentales que se le dan a este metal:
- Joyería: uno de los principales usos es indudablemente el de la joyería, que constituye hasta el 70% de toda la producción. En efecto, desde su descubrimiento, el oro se asoció siempre a lo imperecedero. Y por ello desde los farones del antiguo Egipto hasta los reyes de los grandes imperios no repararon en esfuerzos para hacer ostentación de los más hermosos y a veces excéntricos ornamentos. En la actualidad el oro no ha perdido ni un ápice de su estatus como representación de poder y riqueza.
- Electrónica: su ductilidad, maleabilidad y alta resistencia unidas a su capacidad para conducir la electricidad, lo hacen un material idóneo para fabricar ciertos componentes de precisión en aparatos electrónicos como ordenadores o teléfonos móviles.
- Economía: el oro ha formado durante mucho tiempo, junto con la plata, el pilar fundamental sobre el que se han asentado los sistemas monetarios de las naciones más poderosas de la Tierra. A pesar de que ya no utilizamos monedas de oro para comprar bienes o servicios, muchos inversores confían parte de sus ahorros en el metal dorado como valor refugio en tiempos de inestabilidad económica. Además, los bancos centrales más importantes del mundo siguen atesorando grandes reservas de oro bajo sus bóvedas.
Por todo lo dicho anteriormente, se puede afirmar en definitiva que el oro se ha ganado a pulso el título de "rey de los metales". Y es que sobran razones para constatar la importancia que ha tenido este extraordinario metal en el pasado, que tiene en el presente y que sin duda tendrá en el futuro de nuestras sociedades.
- Indestructibilidad: el oro tiene una gran resistencia a la corrosión. Elementos como el oxígeno y el calor no empañan en absoluto su brillo, que puede permanecer inalterado durante miles de años. Es por ello considerado como un metal precioso.
- Ductilidad: hace referencia a la capacidad del metal para deformarse sin romperse, permitiendo obtener hilos muy finos. Con una sola onza se podría crear un hilo de 80 kilómetros de largo.
- Maleabilidad: es muy maleable, lo que quiere decir que puede batirse y extenderse en láminas muy delgadas. Con una onza podría cubrirse una superficie de hasta 30 metros cuadrados.
- Rareza: el oro es uno de los recursos naturales más raros de la Tierra. Tan solo unas 180.000 toneladas han sido extraídas desde que se empezaron a excavar minas auríferas hace ya más de 6.000 años. Para hacernos una idea de lo escaso que es este metal tan preciado, pensemos que en una hora se produce en el mundo más acero que todo el oro que se ha extraído jamás.
Son estas extraordinarias características las que hacen que el oro sea una de las estrellas entre las inversiones en materias primas. Pero antes de comprar, vender o realizar cualquier tipo de operación, es importante conocer los usos fundamentales que se le dan a este metal:
- Joyería: uno de los principales usos es indudablemente el de la joyería, que constituye hasta el 70% de toda la producción. En efecto, desde su descubrimiento, el oro se asoció siempre a lo imperecedero. Y por ello desde los farones del antiguo Egipto hasta los reyes de los grandes imperios no repararon en esfuerzos para hacer ostentación de los más hermosos y a veces excéntricos ornamentos. En la actualidad el oro no ha perdido ni un ápice de su estatus como representación de poder y riqueza.
- Electrónica: su ductilidad, maleabilidad y alta resistencia unidas a su capacidad para conducir la electricidad, lo hacen un material idóneo para fabricar ciertos componentes de precisión en aparatos electrónicos como ordenadores o teléfonos móviles.
- Economía: el oro ha formado durante mucho tiempo, junto con la plata, el pilar fundamental sobre el que se han asentado los sistemas monetarios de las naciones más poderosas de la Tierra. A pesar de que ya no utilizamos monedas de oro para comprar bienes o servicios, muchos inversores confían parte de sus ahorros en el metal dorado como valor refugio en tiempos de inestabilidad económica. Además, los bancos centrales más importantes del mundo siguen atesorando grandes reservas de oro bajo sus bóvedas.
Por todo lo dicho anteriormente, se puede afirmar en definitiva que el oro se ha ganado a pulso el título de "rey de los metales". Y es que sobran razones para constatar la importancia que ha tenido este extraordinario metal en el pasado, que tiene en el presente y que sin duda tendrá en el futuro de nuestras sociedades.
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