viernes, 30 de octubre de 2015

Cómo invertir en oro

Uno de los principios básicos que todo inversor debe tener presente es el de controlar el riesgo de su cartera de inversión a través de la diversificación de activos. Básicamente aplicar este principio consiste en cubrirse las espaldas ante movimientos imprevistos de los mercados que puedan poner en peligro el capital invertido. En otras palabras, no es conveniente meter todos los huevos en la misma cesta sino que lo mejor y más sensato es tenerlos siempre repartidos. Así pues, un inversor inteligente sabe bien que si por una parte una operación sale mal, por otro lado tiene alternativas más que suficientes que cubrirán las eventuales pérdidas.

Teniendo esto presente, el oro se ha erigido como uno de los activos preferidos entre los inversores merced a su posición como refugio de valor. Y esto es así porque mientras que las acciones de una empresa pueden teóricamente fluctuar hasta llegar a no valer nada, el oro siempre tendrá un valor inherente dado por su cualidad de bien indestructible y escaso. Tener una parte más o menos importante del portafolio en este metal no solo es una excelente opción sino también una estrategia que siguen de manera sistemática tanto grandes compañías multinacionales como traders particulares.

Ahora bien, ¿cómo invertir en oro? La respuesta no es sencilla ya que en realidad existe todo un elenco de posibilidades que permiten invertir en el metal dorado de forma tanto directa como indirecta. A continuación expondremos sucintamente las principales maneras que un inversor tiene de aproximarse a este gran mercado:

- Oro físico: es sin duda la forma más directa de invertir en oro. Es posible comprar monedas, como la American Eagle, la Maple Leaf o 50 pesos mexicanos, y guardarlas en la caja fuerte de nuestra propia casa. Otra opción es comprar lingotes procedentes de refinerías de reconocido prestigio como Valcambi, Metalor o PAMP entre otras.

- Certificados de depósito: son un instrumento híbrido que permite ser dueño de oro físico sin tenerlo realmente en posesión. Es decir, son documentos que certifican que se es efectivamente propietario una determinada cantidad de oro pero en lugar de tenerlo en casa, este se encuentra protegido y custodiado por la autoridad que los emitió. Permite invertir de una forma fácil y sobre todo segura.

- Contratos de futuros: son la manera tradicional de invertir en materias primas ya que ofrecen una gran liquidez. Se trata de contratos donde las partes se comprometen a comprar o vender una cantidad determinada de oro en una fecha futura pero a un precio establecido de antemano. El productor de la materia prima se cubre del riesgo de la volatilidad en el mercado mientras que el comprador busca precisamente especular con la evolución de los precios desde que se firma el contrato hasta que se produce el vencimiento del mismo.

- Contratos por diferencia: también conocidos por sus siglas en inglés CFD (contracts for difference), son contratos por los que se intercambian la diferencia del precio del oro en el momento de la apertura del contrato y el precio en el momento de cierre del mismo. Permiten beneficiarse de las fluctuaciones del mercado sin necesidad de ser titular de oro físico. Su principal atractivo es que permiten un alto apalancamiento en virtud del cual es posible operar más cantidad con un pequeño porcentaje de capital.

- ETF: los exchange traded funds, más conocidos por sus siglas en inglés ETF o en español como fondos cotizados, son instrumentos que aúnan las ventajas de las acciones y los fondos de inversión. Permiten tener una cartera bien diversificada de una manera más sencilla que mediante otros derivados financieros.

- Compañías mineras: un modo de participar indirectamente en el mercado del oro es comprando acciones de compañías que se dedican a la explotación de las minas donde se halla el metal. Se debe advertir que en este caso no se está comprando oro sino una fracción del capital social de una empresa. El inversor deberá pues prestar atención al potencial de revalorización de las acciones en las bolsas de valores donde cotizan.

Estas son las formas más comunes de participar en el mercado del oro pero no son las únicas. Existen otros productos financieros más complejos que combinan algunos de los aquí ya mencionados y que ofrecen otras oportunidades de inversión. Puede que para alguien que se acerque por primera vez a los mercados financieros todo esto resulte un poco abrumador y complejo al principio. Si es este su caso no se preocupe ya que tendremos la oportunidad de tratarlos pormenorizadamente en este mismo blog.

1 comentario:

  1. Personalmente destino el 30% de mi cartera a materias primas de las cuales un 10% está entre distintos productos financieros basados en oro.

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