Fineza: 0,9167 (22 k)
Peso: 33,93 gramos
Diámetro: 32,6 milímetros
Valor nominal: no tiene
Con algunas de las minas más profundas del planeta, Sudáfrica ha sido y es uno de los principales exportadores del metal amarillo. De la necesidad de vender el oro sudafricano nació en 1967 el Krugerrand, la primera moneda orientada específicamente a inversores y coleccionistas. Se considera la precursora e inspiradora del resto de monedas de inversión que son acuñadas en la actualidad.
Otto Schultz diseñó el anverso de la moneda en el que aparece la efigie de Paul Kruger, antiguo presidente de la República Sudafricana y uno de los personajes más prominentes de la historia del joven país austral. El propio nombre de la moneda procede de la unión del apellido Kruger con la palabra Rand, nombre que designa la moneda de curso legal en Sudáfrica. El reverso por su parte es obra del escultor sudafricano Coert Steynberg. En esta parte puede apreciarse el que es uno de los símbolos nacionales del país africano: el antílope. Asimismo puede leerse el nombre de la moneda, el año de acuñación y la fineza de la moneda expresada en afrikáans (fyngoud) y en inglés (fine gold).
El Krugerrand es la única moneda, junto con la Maple Leaf canadiense, que contiene exactamente una onza de oro. Lo que la diferencia de la moneda americana es que en lugar de oro puro, se emplea para su fabricación oro de 22 quilates aleado con cobre. Esto le da su característico color rojizo en comparación con otras monedas que son aleadas con plata. Pero lo realmente particular de esta pieza es que es la más pesada entre las monedas de inversión, siendo solo superada por la de 50 pesos mexicanos. Alcanza los 33,93 gramos de los cuales 31,10 son de oro y 2,83 son de cobre. En un principio el Krugerrand solo se acuñaba en onzas completas en Centurion, una pequeña localidad cerca de la capital Pretoria. En la actualidad puede encontrarse también en formato de media onza, cuarto de onza y décimo de onza.